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El
escarpado relieve de la comarca, las grandes desigualdades de altitud
y la diferenciada exposición solar de las laderas proporcionan
a esta zona una gran variedad de condiciones ambientales y, por
tanto, la posibilidad de desarrollo de una multitud de formaciones
y asociaciones vegetales.
Así pues, cabe destacar
que en los niveles más altos de las laderas montañosas,
podemos encontrar bosques de hayas y robles, y ya en las faldas,
arboledas de encinas y alcornoques, ejemplares típicos de
la flora mediterránea; en estos niveles inferiores hay, además,
prados y tierras de cultivo, y en las zonas altas, donde ya no es
posible la presencia del bosque, existe una flora de alta montaña
de gran interés botánico. |
| Aparte de la bella y amplia
diversidad de la vegetación, la fauna de la zona es también
muy rica e interesante. Hay especies en vías de extinción
como el oso, el urogallo, el águila real y el lobo, y otras
que, sin embargo, son más abundantes como el corzo,
el venado, el ciervo y el jabalí. En los ríos,
la trucha, la anguila y el salmón son ejemplares
muy apreciados. |
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| La
singular situación de la comarca de Liébana hace que
disfrute de unas condiciones climáticas muy peculiares. La
orientación de las vertientes de los valles y la altitud
de las montañas que los rodean crean un microclima de tipo
mediterráneo; de este modo, nos encontramos en el fondo de
los valles, con islotes secos y soleados en medio de la montaña
atlántica.
Así
que, suele ocurrir que nos topemos con un tiempo nublado e incluso
lluvioso antes de comenzar a cruzar el Desfiladero de La
Hermida (única entrada desde el Norte a Liébana)
y, una vez pasado éste, sorprendernos con un radiante sol
iluminando el cielo lebaniego.
Los veranos
son, pues, luminosos y secos, refrescados por vientos del NE. Los
inviernos tienden a ser suaves aunque en los meses de noviembre
a enero suele haber heladas. En las zonas más altas el clima
es atlántico húmedo llegando a alcanzar características
subalpinas o alpinas en las cimas más elevadas. |
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| Precisamente
es este microclima el que permite cosechar en Liébana una
gran diversidad de productos de alta calidad, como las frutas y
las legumbres. Gozan también de fama las sabrosas carnes
y los embutidos de la comarca, así como los salmones y las
truchas del río Deva.
Pero es
el cocido lebaniego el plato cumbre y más
representativo de la gastronomía lebaniega. La conjunción
de carne, chorizo, cecina, tocino, repollo, patatas y otros condimentos,
sobre la base de pequeños y finos garbanzos, cocinados a
fuego lento, logran una sustanciosa preparación difícil
de igualar. Primero se sirve un caldo con fideos obtenido de la
cocción de los ingredientes, y se continúa con los
garbanzos, el relleno y el compango.
La comarca
es un paraíso quesero por la alta calidad y amplísima
variedad, con dos de las tres denominaciones de origen que poseen
los quesos de Cantabria: el queso picón
Bejes-Tresviso y los quesucos de Liébana.
El orujo
es otro producto de gran renombre que desde tiempo inmemorial se
viene elaborando en la comarca. Su producción es artesanal
y controlada.
No hay
que olvidar el tostadillo (vino dulce y licoroso),
el té del puerto (infusión de agradable
aroma y suave gusto obtenida de una planta silvestre de las tierras
altas lebaniegas) o los deliciosos postres caseros. |
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